Thursday, July 18, 2013

Asociaciones no tan libres


Nuestros cerebros son excelentes en formar asociaciones. Imágenes, sonidos, aromas, acciones y palabras se conectan para formar la esencia de nuestras representaciones internas. El grupo de investigación de Miyashita en Japón ha realizado una serie de elegantes experimentos demostrando que las neuronas individuales en los cerebros de los monos tienen un poder increíble de formar este tipo de asociaciones [1-3].
En estos experimentos, se les muestra a los monos una serie de imágenes abstractas como las que se ilustran en la figura de abajo. Los monos son entrenados durante varios meses para memorizar asociaciones entre pares específicos de dichas imágenes. Por ejemplo, aprenden que la imagen A va con F mientras que la imagen B va con J. Luego del entrenamiento, los investigadores evalúan la habilidad de los monos de recordar estas asociaciones como se muestra en la figura. El mono ve una imagen (digamos A) y luego de un pequeño intervalo, tiene que decidir si el match es B o F. Una respuesta correcta es compensada mediante una alícuota de su jugo favorito.

            En un estudio reciente, los autores usaron un dispositivo denominado “tetrode” para interrogar las respuestas de múltiples neuronas en una zona particular del sistema visual conocida como corteza temporal inferior [1]. Estudios previos han demostrado que esta región del cerebro juega un rol critico en el reconocimiento visual de objetos [4, 5]. Por ejemplo, monos con lesiones en esta áreas del cerebro encuentran grandes dificultades en aprender a discriminar nuevas formas visuales. Las neuronas de este vecindario cerebral tienen sus caprichos y preferencias, respondiendo a ciertas imágenes pero no a otras. Continuando con los ejemplos anteriores, una neurona puedo responder en forma vigorosa ante la presentación de la imagen A sin siquiera mosquearse ante la imagen B. Después del entrenamiento, los investigadores mostraron que las preferencias de algunas de las comenzaron a revelar el tipo de asociaciones impuestas al nivel del comportamiento. En otras palabras, una neurona respondía ante la imagen A y también ante la imagen F (pero no ante B o J) mientras que otra respondía ante B y J (pero no ante A o F). Obviamente, los monos no nacen con asociaciones intrínsecas para A y F. Estas asociaciones deben desarrollarse durante el riguroso entrenamiento en el que participan los monos.
Algunas de las neuronas retenían sus preferencias a imágenes individuales mientras que otras se convertían en neuronas mas asociativas. Mediante un examen cuantitativo de los tiempos exactos en los cuales estos pares de neuronas disparaban, los autores pudieron inferir conexiones e interacciones entre neuronas (imagínese sosteniendo una conversación con una amigo, considerando los eventos secuenciales en los patrones de las voces, uno puede inferir que la conversación transcurre con este amigo y no con otra persona). Sorprendentemente, las neuronas que preferían imágenes individuales (digamos A) estaban directamente conectadas a las neuronas que respondían a los matches correspondientes (como A y F). Estas observaciones parecen sugerir que existe una jerarquía de neuronas que responden a imágenes individuales y que, junto con otras neuronas, dan lugar a neuronas asociativas que mantienen información sobre combinaciones de estímulos.

Referencias



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