Saturday, May 9, 2015

La magia de la cognicion

Les quiero contar sobre las computadoras mas poderosas que existen sobre la faz de la tierra, quizás en todo el universo. Los que me conocen ya saben que me estoy refiriendo a un material húmedo, un poco blando, de un color rosáceo, con un montón de pliegues y aparentemente desordenado y poco elegante, que la mayoría de nosotros llevamos medio colgando centrado entre ambos hombros y arriba de nuestras narices. El famoso escritor británico Oscar Wilde sentencio: “Los grandes acontecimientos del mundo tienen lugar en la mente.” Nuestros cerebros nos permiten comunicarnos, sentir y pensar, permitieron a nuestros antepasados distinguir predadores de amigos y buscar alimentos, dieron lugar a la agricultura, nos permitieron desarrollar la matemática y probar el teorema de Fermat entre tantos otros, llegar a la luna y explorar otros planetas, sintetizar antibióticos, y fabricar esas otras computadoras artificiales y rudimentarias que tanto nos entretienen. Nuestros cerebros han cambiado el curso de la evolución natural.

Como es posible que un tejido biológico, formado por nada mas y nada menos que moléculas orgánicas e inorgánicas en movimiento pueda dar lugar a la magia de la cognición? Las bases centrales del estudio del cerebro fueron establecidas por un español, Santiago Ramón y Cajal. Parece que fuesen dos o tres personas, “Santiago” “Ramón” y “Cajal”, pero es solo uno. Pero un gigante. Un grande entre los grandes. Ramón y Cajal quería ser artista pero sus padres le dijeron “de ninguna manera” y lo forzaron a estudiar medicina. Combinando la tradición y su pasión, se dedico su vida a observar y dibujar las células del cerebro. Las neuronas. El secreto del cerebro esta escondido en las complejas redes neuronales que conectan millones de neuronas. Nuestras memorias, nuestras decisiones, nuestros sentimientos están codificados en los patrones de conexión y comunicación entre neuronas.

Les doy un ejemplo. Que significa ver y reconocer la cara de un amigo? La luz reflejada en la cara llega a nuestras ojos, a nuestras retinas y es convertida en una señal eléctrica, casi como pixeles en una cámara digital. A partir de ahí, las señales eléctricas viajan, en un formato binario, esencialmente un conjunto de ceros y unos, desplazándose a enormes velocidades, pasando de una neurona a otra, extrayendo características esenciales de la información de esa cara, transformando esos pixeles en nuevos códigos, nuevos formatos y construyendo una realidad, una interpretación del mundo visual que nos rodea. Lo que terminamos percibiendo, no es nada mas, y nada menos, que una interpretación, nuestra manera de construir nuestro mundo interno en un código biológico de ceros y unos a partir de esas señales externas. En una pequeña fracción de un segundo, en menos tiempo de lo que nos lleva parpadear, podemos comparar esas secuencias de pulsos eléctricos con nuestras memorias y reconocer a la persona que tenemos en frente.

Esto quizás pueda no parece tan sorprendente. Al fin y al cabo, cualquier niño puede reconocer a sus familiares y amigos sin tener que cursar calculo avanzado. Y sin embargo, las otras computadoras, las artificiales, todavía no saben hacerlo muy bien. De hecho, aquellas tareas que a nosotros nos parecen difíciles como calcular la raíz cuadrada del numero 7, son muy fáciles de ejecutar para las computadoras artificiales. En contraste, todas esas tareas de sentido común que nos resultan tan intuitivas como reconocer las caras de nuestros amigos y entender sus chistes, son muy difíciles de enseñar a las computadoras artificiales.

En los últimos años, se han desarrollado nuevas herramientas que nos permiten interrogar el cerebro de una manera que hubiese sido inconcebible una década atrás. Estamos empezando a caracterizar y describir los circuitos neuronales que llevamos dentro del cerebro a gran escala. Quizás en un futuro no muy lejano podamos tener mapas de nuestros cerebros similares a los que usan los ingenieros para diseñar computadoras. También estamos empezando a poder escuchar como grandes grupos de neuronas conversan unas con otras. Elucidar como funciona el cerebro humano esta cambiando la historia. Entender los circuitos neuronales
 va a permitirnos tratar las devastadoras enfermedades que afligen al cerebro. Imagínense un mundo sin la enfermedad de Parkinson ni la de Alzheimer. Descifrar los circuitos neuronales también va a permitirnos construir robots que sean mas inteligentes que nosotros mismos, con fundamentales consecuencias en prácticamente todos los ámbitos. Imagínense un mundo en el cual los robots pinten mejor que Picasso, escriban música mejor que la de Bach y puedan hacer descubrimientos mejor que Einstein. La primera maquina ultra-inteligente que podamos construir quizás sea la ultima invención que necesitemos hacer, porque a partir de entonces esa maquina va a poder hacer el resto. Y, quizás tan o mas importante que todo esto, decodificar la magia de la cognición va a permitirnos entender quienes somos.