Thursday, January 31, 2013

Mecánica cuántica en la mente?




Una de las mas grandes aventuras de todos los tiempos para la Ciencia involucra tratar de entender como funcionan nuestros cerebros. Nuestra capacidad de percibir los hermosos colores de un arco iris, de construir maquinas, de transportarnos hasta la luna, de demostrar teoremas matemáticos o de enamorarnos depende de los complejos circuitos de neuronas en nuestros cerebros. Francis Crick expreso esta idea de una manera particularmente provocativa: “No sos nada mas que un grupo de neuronas”.  (Crick, La hipótesis asombrosa, 1994).

Recientemente leí un libro excelente intitulado “Física en la mente” (mi traducción, titulo del original “Physics in Mind”) escrito por Werner Loewenstein. Este libro nos conduce por un exquisito camino que comienza con el Big Bang y termina discutiendo hasta que punto la mecánica cuántica juega un rol en las elucubraciones y computaciones de nuestros cerebros. Con una prosa precisa, entusiasta y a menudo provocativa, Loewenstein se atreve a examinar las preguntas fundamentales en la interface entre Física, Biología, Neurociencia y Filosofía.

El autor argumenta que para poder entender la conciencia, será necesario la interpretación de fenómenos cognitivos bajo el microscopio del formalismo cuántico. El autor esta en solida compañía en estas aseveraciones. Gigantes del calibre de Roger Penrose y muchos otros han propuesto ideas relacionadas. Sin embargo, no me queda claro.

La Física ha hecho grandes avances mediante el estudio de modelos sencillos. Einstein enuncio que los modelos deben ser tan sencillos como sea posible. Hay belleza, elegancia y enorme poder en pensar en elefantes cuyo peso esta concentrado en un solo punto.

Física teórica es un campo de estudio bien establecido con varios siglos de éxitos. En comparación, Neurociencia, y en particular Neurociencia Teórica, es un nuevo y joven integrante de las aventuras de la ciencia. Antes de postular modelos complejos, debemos intentar explotar modelos clásicos y sencillos y ver hacia donde nos llevan. Esto implica que tenemos que comenzar con neuronas, sinapsis y circuitos en nuestros esfuerzos para intentar explicar el funcionamiento de la mente. Es probable que caminemos en la dirección errónea y que nos tropecemos en repetidas ocasiones. Pero el potencial de lo que podemos conseguir con modelos sencillos es enorme. Si podemos desarrollar una “teoría clásica” de la mente basada en conjuntos de neuronas y sus interacciones, vamos a poder entender mejor quienes somos, tratar numerosas enfermedades neurológicas y construir maquinas inteligentes.

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